martes, 30 de mayo de 2017

Julio César Valentín: símbolo de honestidad



Por Miguel Sánchez

Junto al compañero Julio cesar Valentín, he tenido la oportunidad de observarlo exponiendo en los diferentes sectores y tribunas públicas su propuesta política, que sustenta su propósito indeclinable: su lucha contra la corrupción y defender el medio ambiente, Por una educación, y una gestión transparente y participativa.

Julio Cesar Valentín, tiene fluidos positivos de simpatía y apertura hacia todos, evidencia un interés genuino y autentico en cuanto a los reclamos y anhelos de la ciudad de Santiago y ha puesto en sintonía con los diferentes estratos socioculturales su sensibilidad y su inteligencia, que lo hace perfilarse como el verdadero y genuino representante.

Su equilibrio, sensatez y dominio de los problemas municipales, inspira confianza, entusiasmo y anexión, y ante la seguridad que exhiben sus palabras, sus correspondencias y actitudes, hacen que cada día crezca el respaldo, la simpatía y el fervor de la población de Santiago a su alrededor, por lo que hay que parar su crecimiento político.

La honestidad es una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, tanto en la relación consigo mismo como con el resto de la sociedad.

Valentín, actúa y habla en conformidad con lo que considera correcto, pero no hace de tales actuaciones un escenario teatral para ser reconocido.

La prueba más dura para un político honesto como nuestro senador llega cuando debe defender ideas que no son populares, pero que son las correctas.



Pongo mis manos en el fuego, desde el punto de vista de la honestidad y honradez de julio cesar Valentín y estoy más que convencido que más temprano que tarde demostrara su inocencia, la dignidad, honradez de este ser humano estimula a la nueva generación a seguir adelante.

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